
El inicio de la temporada de caza en Gran Canaria ha quedado suspendido como consecuencia de la activación de la alerta máxima por riesgo de incendios forestales en zonas situadas por encima de los 400 metros de altitud. La medida, anunciada por el Cabildo, responde a la situación de vulnerabilidad del monte tras varias semanas de intenso calor, con temperaturas que han alcanzado los 40 grados en distintos puntos de la isla, una humedad relativa extremadamente baja y un notable estrés hídrico en la vegetación.
El arranque de la temporada estaba previsto para este domingo, pero finalmente se retrasa al menos hasta el lunes 18 de agosto, y se reanudará de forma escalonada: la caza menor con perro, hurón y arco se permitirá a partir del jueves 21, mientras que la modalidad de cetrería se retomará el sábado 23.
El consejero de Medio Ambiente, Raúl García, subrayó que se trata de una decisión preventiva y necesaria para proteger el territorio en un contexto en el que cualquier descuido podría provocar un incendio de gran magnitud. “La seguridad del medio natural y de las personas está por encima de todo”, aseguró.
En cuanto a las limitaciones, se ha establecido un cupo de captura máximo de tres ejemplares de perdiz roja y tres de conejo por cazador y día, o un total de nueve piezas cuando se trate de una cuadrilla. En cambio, no habrá límite de piezas para la paloma bravía ni para las especies asilvestradas, que continúan considerándose una amenaza para el equilibrio de los ecosistemas insulares.
Con esta decisión, el Cabildo lanza un mensaje de responsabilidad a los cazadores y a la población en general, recordando que la actual situación meteorológica exige prudencia extrema. El retraso de la veda pretende garantizar que la práctica de la caza se desarrolle en condiciones de mayor seguridad y sin poner en riesgo el patrimonio natural de Gran Canaria.