
Los taxistas de la capital tinerfeña han iniciado un fuerte rechazo a la reciente introducción de tuk-tuks turísticos: triciclos motorizados con capacidad para seis pasajeros, empleados principalmente para ofrecer servicios a precios bajos. La patronal del sector ha calificado esta situación como un «intrusismo directo» y alerta de que podría afectar negativamente a su actividad tradicional.
Ante ello, han solicitado formalmente a la concejalía de Movilidad que presente un informe detallado sobre el fenómeno en el próximo encuentro de la Mesa del Taxi, con el fin de abordar el problema y buscar soluciones regladas.
El conflicto no es nuevo: el año pasado ya se rechazó una petición similar de una empresa local para establecer una parada propia para tuk-tuks en la calle Milicias de Garachico, al no encontrarse este tipo de vehículo contemplado en la normativa municipal vigente.