21 de marzo de 2026
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En la vanguardia de la medicina moderna, el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria está redefiniendo los paradigmas de la atención sanitaria. A través de la adopción estratégica de la impresión 3D, este centro no solo está personalizando la rehabilitación para sus pacientes, sino que también está logrando una eficiencia económica y operativa sin precedentes. Esta iniciativa pionera representa un salto cualitativo hacia una asistencia más individualizada y sostenible.

La Revolución de la Rehabilitación Individualizada

El servicio de Rehabilitación, específicamente el área de Terapia Ocupacional, ha encontrado en la tecnología 3D un aliado fundamental. La premisa es clara: cada paciente es único, y sus herramientas de recuperación también deberían serlo. Tradicionalmente, la mecanoterapia se ha basado en equipos estandarizados, a menudo patentados y con limitaciones de adaptabilidad.

Como explica Teresa Fernández, terapeuta ocupacional del centro, «Con la impresora 3D, tenemos la invaluable oportunidad de ajustar cada pieza a las particularidades anatómicas y funcionales del paciente, superando las rigideces de los diseños originales«. Esto se traduce en dispositivos de rehabilitación que se amoldan perfectamente a las necesidades específicas, desde una rotura de tendón hasta fracturas de metacarpianos, mejorando significativamente la eficacia del tratamiento.

Un Ejemplo Práctico: La Tabla Canadiense Reimaginada

Uno de los casos más ilustrativos es la «tabla canadiense», un instrumento común para lesiones de mano, muñeca, antebrazo y codo. Si bien útil, su diseño rígido carecía de versatilidad. En La Candelaria, han desarrollado versiones optimizadas que permiten una precisión inigualable en la fuerza de tensión que ejerce el paciente. «La tabla original es grande; si un paciente solo necesita trabajar un dedo, una réplica más pequeña y manejable es mucho más conveniente«, destaca Fernández.

Desde la implementación de esta metodología, el hospital ha fabricado cerca de 30 piezas distribuidas en 12 modelos diferentes, consolidándose como el único centro en Canarias que personaliza y produce estas herramientas de forma interna.

Optimización de Recursos y Expansión de la Capacidad Asistencial

Más allá de la personalización, la impresión 3D ha demostrado ser una herramienta formidable para la optimización financiera. La creación de un lote de piezas de mecanoterapia, que externamente podría costar alrededor de 2.316 euros, se reduce drásticamente a tan solo 56 euros al ser fabricado in situ. Esto representa un impresionante ahorro del 97,6%, o hasta 2.200 euros por pedido.

Este ahorro económico se traduce directamente en una mayor capacidad de atención. Al no depender de un número limitado de recursos costosos, los profesionales sanitarios pueden disponer de una mayor cantidad de dispositivos. Teresa Fernández testifica un cambio notable en su jornada laboral: «Antes, atendía entre siete y nueve pacientes al día, uno cada media hora. Ahora, puedo atender hasta tres pacientes simultáneamente, llegando a entre 12 y 15 personas por jornada«.

La Colaboración Clave: Terapia Ocupacional e Informática

El éxito de esta iniciativa es el resultado de una estrecha colaboración entre el área de Terapia Ocupacional y el servicio de Informática del hospital. Los terapeutas articulan las necesidades clínicas y las ideas conceptuales, mientras que los ingenieros técnicos informáticos se encargan de materializar esos conceptos en diseños 3D funcionales.

Carlos Yanes, ingeniero técnico del hospital, describe el proceso: «Recibimos un encargo, realizamos una visita para comprender la necesidad, diseñamos un prototipo y, si es viable, lo producimos«. Los tiempos de fabricación varían; una tabla compleja puede requerir hasta 18 horas de impresión, mientras que piezas más pequeñas, como cilindros, se completan en unas cinco horas.

Aplicaciones Versátiles: Desde Dispositivos Médicos hasta Piezas de Mantenimiento

La utilidad de la impresora 3D en La Candelaria no se limita a la rehabilitación. Los técnicos también producen piezas de mantenimiento para el hospital, siempre que no impliquen contacto directo con el paciente ni funciones críticas de seguridad. Un ejemplo es la fabricación de válvulas de ducha descatalogadas de 40 mm, lo que evita costosas obras y prolonga la vida útil de las instalaciones. También se crean componentes específicos para camas hospitalarias antiguas, garantizando su funcionalidad.

Visión de Expansión y Conocimiento Compartido

Actualmente, esta tecnología se concentra en la terapia de manos, pero el equipo de La Candelaria ya vislumbra su expansión a otros servicios sanitarios con demandas similares. La reciente adquisición de una nueva impresora tridimensional optimizará aún más su capacidad de trabajo. Además, el jefe de sección, Alejandro Estévez, revela una ambiciosa meta: «Tenemos la intención de crear una base de datos nacional con los prototipos fabricados, que sirva de referencia y beneficio para cualquier hospital en España«. Esta visión de compartir conocimiento subraya el compromiso del hospital con la innovación y la mejora continua de la sanidad pública.

La Candelaria no solo está imprimiendo piezas; está imprimiendo el futuro de la atención médica personalizada y eficiente.

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