
Las Islas Canarias han sido el epicentro de un fenómeno meteorológico de gran magnitud durante la última semana, con la borrasca Therese dejando una profunda huella en el archipiélago. Lo que comenzó como un evento significativo, escaló a un nivel de emergencia sin precedentes, especialmente en Gran Canaria y Tenerife, antes de concentrar su fuerza en La Palma. Este artículo desglosa el impacto, la respuesta de emergencia y el camino hacia la recuperación en las islas afectadas.
Un Vuelo de Alerta sobre Gran Canaria y Tenerife
La Intensidad del Martes Negro
El pasado martes se erigió como el día más crítico desde la llegada de Therese. Las precipitaciones, catalogadas como históricas, vinieron acompañadas de intensas tormentas que desencadenaron una cascada de incidentes: derrumbes, escorrentías torrenciales, corrimientos de tierra, caídas de ramas e inundaciones generalizadas. La situación llevó al Gobierno canario a declarar la emergencia en Tenerife y Gran Canaria, solicitando el crucial apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuyo despliegue fue fundamental para mitigar los daños y asistir a la población.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) elevó el nivel de alerta a rojo por lluvias en Santa Cruz de Tenerife, extendiéndolo posteriormente a toda la zona norte de la isla. Ante la inminente peligrosidad, el gobierno regional activó el sistema ES ALERT, enviando advertencias directas a los teléfonos móviles de los ciudadanos. Municipios como Puerto de la Cruz y otras localidades del norte sufrieron graves inundaciones, sumando más de 600 incidencias en toda la isla.
Resiliencia y Primera Respuesta
A pesar de la virulencia del temporal, la rápida y coordinada respuesta de los servicios de emergencia fue ejemplar. Fernando Clavijo, presidente de Canarias, destacó con alivio que no hubo que lamentar daños personales, un testimonio del éxito de los protocolos de actuación y la conciencia ciudadana. El presidente también señaló la complejidad de las predicciones meteorológicas, dado el comportamiento atípico de la borrasca respecto a los modelos de simulación. Por fortuna, se anticipa que Therese se aleje gradualmente del archipiélago.
La Palma: Un Enfoque Diferente, una Lluvia Constante
Aunque la atención inicial se centró en Gran Canaria y Tenerife, La Palma también experimentó lluvias «bastante» intensas. Clavijo apuntó que la orografía de la isla, con sus pendientes pronunciadas y barrancos, contribuye a un drenaje más eficaz del agua, lo que, en cierta medida, ayudó a contener la magnitud de las incidencias en comparación con otras islas.
Desafíos en la Infraestructura y Movilidad
Red Viaria y Suministros Afectados
La red viaria fue una de las más golpeadas, con numerosos desprendimientos que obligaron al cierre de vías principales como la TF-12 y la TF-21, así como los accesos al Parque Nacional del Teide. Otras carreteras, como la TF-13 en Bajamar, requirieron la retirada de rocas para reabrir el tráfico, y la TF-5 en Tacoronte sufrió cortes para despejar ramas acumuladas. Además, cerca de 2.500 personas se vieron afectadas por cortes de suministro eléctrico, concentrados principalmente en municipios del norte de Tenerife como La Orotava, Puerto de la Cruz y Los Realejos.
El Parque Nacional del Teide, por su parte, amaneció cubierto por un renovado manto de nieve, lo que, sumado a las lluvias, complicó aún más la movilidad en las zonas de cumbre.
Restricciones y Llamadas a la Prudencia
Ante la persistencia de riesgos, el Cabildo de Tenerife mantuvo restricciones significativas, incluyendo el cierre del acceso a Punta de Teno por la TF-445 y la prohibición de acceso a senderos, pistas forestales y zonas recreativas, especialmente en medianías y cumbres. Rosa Dávila, presidenta del Cabildo, enfatizó la importancia de mantener la prudencia, incluso con la mejora de las condiciones, y Néstor Padrón, jefe de Protección Civil de Tenerife, aseguró que los dispositivos de respuesta rápida permanecen activos.
Cifras de un Evento Histórico: El Impacto Cuantificado
Los datos de la AEMET revelan la magnitud de las precipitaciones. Durante la madrugada, varios puntos de La Palma y Tenerife superaron los 20 litros por metro cuadrado. Los observatorios astronómicos registraron las cifras más elevadas: 117,6 litros en el Roque de los Muchachos y 84,2 en Izaña hasta las 7:00 de la mañana. Fuera de las altas cumbres, localidades como El Paso (La Palma) reportaron 48 litros, y La Victoria de Acentejo (Tenerife) 34,8 litros.
El martes fue verdaderamente extraordinario, con el observatorio del Roque de los Muchachos registrando un asombroso récord de 242,8 litros por metro cuadrado en 24 horas. Otras localidades en Gran Canaria, La Palma y Tenerife superaron los 100 litros, con Valleseco (Gran Canaria) y El Paso (La Palma) destacando con más de 100 litros, evidenciando la intensidad y amplitud del fenómeno.
Solidaridad y Compromiso Institucional
La gravedad de la situación en Canarias resonó a nivel nacional. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, expresó su solidaridad incondicional con las islas y reafirmó el compromiso de «todo el sistema de Protección Civil» para afrontar los desafíos impuestos por Therese. Sánchez aprovechó la ocasión para reflexionar sobre la urgencia de abordar la emergencia climática, un «desafío común» que afecta directamente la vida de los ciudadanos.
Mientras Canarias avanza hacia una fase de normalización progresiva, la experiencia de la borrasca Therese subraya la vulnerabilidad del archipiélago a los fenómenos meteorológicos extremos y la vital importancia de la preparación, la respuesta coordinada y la resiliencia comunitaria. La mejora de los avisos y la desescalada de las emergencias marcan el inicio de la ardua tarea de evaluación y reparación de los daños, siempre bajo la premisa de la máxima precaución.






